domingo, 29 de agosto de 2010

Ecos

Silencio…

el eco sonoro de tu imagen reverbera en las paredes de mi cráneo

en una ilusión óptica indefinida,

incierta,

que se aleja y difumina en siluetas sonoras y visuales

alejándose hacia el pasado,

alejándose hacia el futuro,

acercándose hacia un presente angosto

laberinto minotáurico donde el monstruo no existe

pero persiste en su imagen de destino fatal,

final.


Silencios…

Rostros y escenas que se aproximan y alejan

confundiéndose en la nada,

en el ocaso de la repetición continuada,

en la inquietud de la incerteza,

en la incertidumbre inquietante de un futuro en el pasado

repetido hasta el infinito,

infinitamente repetido.


Ausencias…

en los latidos,

en la sangre que recorre mis arterias,

en el oxígeno interior que purifica.

Envenenando los ecos,

difusos recuerdos repetitivos carentes de sentido,

sinrazón de la existencia,

persistencia de lo existido

aún en su eco más ínfimo,

insonoro,

reverberando en un espacio intemporal

donde el pasado es futuro,

donde el presente ya no es y todavía no existe.


Se ciernen invisibles lazos de fino hilo de seda

que oprimen hasta la asfixia con sabor de rutina responsable

aderezada de ensueño aventurero y libre,

donde el erótico romance languidece sin el oxígeno que respiras

oprimido por la obstinada mente que persiste en su martirio

contaminante de incomprensión y reproche,

que en su nihilismo narcisista

evoca la apatía, el desinterés y el conformismo.


La invidencia absurda que niega lo evidente

tiñendo de oscuro dramatismo desde el ventrílocuo hasta la pupila,

ecos lánguidos provoca que se difuminan en silencios

perdiéndose hacia el intrincado infinito

en un eco que en matemática sucesión

jamás tiene un comienzo,

nunca tiene término.

2 comentarios:

xenevra dijo...

Sabes que el monstruo no existe, que sólo es reverberación del silencio. Un silencio disfrazado de reproches confundidos en escenas que se alejan desde el futuro hasta el pasado tiñiendo de nubes el presente.
Abre los ojos, dibuja tu futuro de voces amigas y derrota al minotauro. No dejes que la ilusión del fatal final se convierta en destino.

Gústame cando escribes; gústame o que escribes... aínda que me deixe un regusto de tristura.
vai unha aperta graaaaaande, enorme, para ti. E un bico de cabalos...

xenevra dijo...

Bótanse de menos os teus poemas, os teus sorrisos...
Pénsote feliz no te mar; e gústame saberte así.
Un bico grande e fondo coma os soños.